viernes, 10 de octubre de 2014

HISTORIA DE SANTA MARÍA FAUSTINA

INGRESO AL CONVENTO....

Desde los siete años sentía la suprema llamada de Dios, la gracia de la vocación  a la vida consagrada. A los siete años, oí por primera vez la voz de Dios en mi alma, es decir, la invitación de Dios a una vida más perfecta. Sin embargo, no siempre obedecí la voz de la gracia.  No encontré a nadie que me aclarase esas cosas.

Al decimoctavo año de mi vida insistente pedido a mis padres el permiso para entrar en un convento; una categórica negativa de los padres. Después de eso me entregué a las vanidades de la vida, sin hacer caso alguno a la voz de la gracia, aunque mi alma, en nada encontraba satisfacción.  Las continuas llamadas de la gracia, eran para mi un tormento, sin embargo intenté apagarlas con distracciones. Evitaba a Dios dentro de mi, y con toda el alma me inclinaba hacia a las criaturas, Pero la gracia divina venció en mi alma.

Una vez, junto con una mis hermanas, fuimos a un baile. Cuando todos se divertían mucho, mi alma sufría tormentos interiores, En el momento en que empecé a bailar, de repente ví a Jesús junto a mí, a Jesús martirizado despojado de sus vestiduras, cubierto de heridas diciéndome esas palabras: "¿Hasta cuando me haras sufrir? ¿Hasta cuando me engañarás?" En aquel momento dejaron de sonar los alegres tonos de la música, desapareció de mis ojos la compañía en la que me encontraba, nos quedamos Jesús y yo. Me senté junto a mi querida hermana y fuí a la catedral de San Estanislao Kostka. Estaba anocheciendo, había poca gente en la catedral, sin hacer caso a lo que pasaba alrededor, me postré en cruz delante del Santísimo Sacramento. Y pedí al Señor que se dignara hacerme conocer que había de hacer en adelante.

La vida de Santa Faustina es una radiografía perfecta de lo que sucede entre Dios y el hombre, Dios que busca al ser humano y lo llama y lo llama de una forma y de otra y aunque muchas veces lo evitamos él no se cansa e insiste una y otra vez. Veamos en este pequeño texto a Santa Faustina le habló desde que tenía siete años y ella tardó once años en hacerle caso, y lo impresionante es que ella era consciente de que era él, y ella dice lo evitaba y se envolvía en cosas superficiales de este mundo,  y hasta dice sus contínuas llamadas eran para mí un tormento, cuántas veces nosotros sentimos en nuestro corazón que lo que estamos haciendo está mal, y aún así seguimos y seguimos, tercos y necios satisfaciéndonos solo a nosotros mismos, y fué hasta los dieciocho años cuando tal vez Jesús pensó ahora ya es más consciente, ahora si no se va a resistir y lo ve como nos dice el texto, martirizado y despojado de sus vestiduras, y le dice aquellas palabras que seguro llegaron al fondo de su corazón y ya no pudo más.

Ojalá que esta pequeña reflexión, nos ayude a nosotros a ser dóciles y más conscientes de que el Señor siempre nos busca una y otra vez, y seguramente no tenemos la misma misión que Santa Faustina, pero lo que si es seguro es que sí tenemos una misión y solo pregúntándole a El, y estando cerca de El, será como podamos cumplirla, y al hacerlo encontraremos la felicidad en este mundo, pero también en la vida futura porque entonces habremos cumplido Su Voluntad.
Lily.




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