Consciente de que por estos días a muy pocos se les ocurrirá la idea de visitar este blog, ya que muchos lo que realmente desean es desconectarse de las redes, para ocuparse en cosas más divertidas como disfrutar un buen ponche, disfrutar las comidas y las golosinas propias de este tiempo, o bien visitar otros lugares con fines de descanso y recreación, acompañados de los más cercanos a nuestro corazón, me limitaré a una breve sugerencia o recomendación, que en todos estos días no nos olvidemos de la esencia que anima estos días, el sí de María, la obediencia de nuestra Señora nos alcanzó la feliz esperanza de la vida eterna, en el misterio de la Navidad celebramos la alegría gozosa de su respuesta, la venida del Salvador que rompiendo las ataduras de la muerte nos libera y nos une al misterio de la resurrección, y nos acompaña con su gracia, fortaleciéndonos con los sacramentos que nos ayudan continuamente en nuestro peregrinar por este mundo, hasta que un día podamos contemplar cara a cara al Señor de todos los dones y de todas las alegrías.
Aprovecho la oportunidad para enviar a los visitadores de este blog, un fuerte abrazo con los mejores deseos de que pasen todos una Navidad muy feliz, cálida con todos sus seres queridos, y un feliz y prometedor año 2015, en el que todos sus sueños e ilusiones sean colmados de gracia y bendición, salud, gozo y alegría en el Señor.
Bendiciones para todos.
domingo, 21 de diciembre de 2014
domingo, 7 de diciembre de 2014
DIARIO DE SANTA FAUSTINA CAPITULOS 13, 14 Y 15
Al principio el sacerdote se sorprendió, pero me recomendó confiar mucho en que Dios lo arreglaría, entretanto yo te mandaré -dijo- a casa de una señora piadosa donde tendrás alojamiento hasta que entres en un convento. Cuando me presenté en su casa, la señora me recibió con gran amabilidad. Empecé a buscar un convento, pero donde llamaba me despedían. El dolor traspasó mi corazón y dije al Señor Jesús: Ayúdame, no me dejes sola. Por fin llamé a nuestra puerta.
(Diario de Santa Faustina No. 13)
Es de llamar la atención el consejo sabio del Sacerdote, que en primera instancia sin conocerla ni haberla tratado antes la acoge, la escucha, le cree y le aconseja confiar mucho en el Señor que El lo arreglaría, un sacerdote sabio es en principio un hombre de oración, su consejo de que Dios lo arreglaría refleja el grado de confianza y unidad con el Señor, y además la ampara porque la envía con una persona que sabe que la acogerá y la apoyará mientras encuentra un convento. También dice que no le fué fácil entrar a un convento, tocó varias puertas donde le dijeron que no, y entonces pide ayuda al Señor, poco a poco Santa Faustina va aprendiendo a confiar las cosas pequeñas y grandes al Señor, su comunicación con el Señor se va perfeccionando, el Señor no se hace esperar y la guía hacia la puerta correcta.
.-.-.-.-.-.-.
Cuando salió a mi encuentro la Madre Superiora, la actual Madre General Micaela, tras una breve conversación, me ordenó ir al Dueño de la casa y preguntarle si me recibía. En seguida comprendí que debía preguntar al Señor Jesús. Muy feliz fui a la capilla y pregunté a Jesús: Dueño de esta casa,¿me recibes? Una de las hermanas de esta casa me ha dicho que Te lo pregunte.
En seguida oí esta voz: "Te recibo, estás en Mi Corazón", Cuando regresé de la capilla, la Madre Superiora, primero me preguntó "Pues bien, ¿te ha recibido el Señor? Contesté que sí. "Si el Señor te ha recibido, yo también te recibo".
(Diario de Santa Faustina No. 14)
El Señor va disponiendo todo, guía los pasos de Santa Faustina hacia ese convento, también dispone el corazón de la Madre Superiora para hacer las preguntas y para probar a Santa Faustina, pues al pedirle que vaya al Dueño de la Casa, cualquiera otra hubiera preguntado quién es o donde se encuentra, ella sin embargo sabe a que se refiere la pregunta y se dirige al lugar indicado, claro que no quita que quizás haya preguntado donde se encuentra la Capilla, y después la respuesta era de esperarse . La humildad de Santa Faustina queda de manifiesto a todas luces.
-.-.-.-.-.-
Tal fue mi ingreso, Sin embargo, por varias razones, más de un año tuve que estar en el mundo, en casa de esta piadosa señora, pero no volví ya a mi casa.
En aquella época tuve que luchar contra muchas dificultades, sin embargo Dios no me escatimaba su gracia. Mi añoranza de Dios se hacía cada vez más grande. Esta señora. aunque muy piadosa, no comprendía la felicidad que da la vida consagrada y en su bondad, empezó a proyectarme otros planes de vida, pero yo sentía que tenía un corazón tan grande que nada podía llenarlo.
(Diario de Santa Faustina No. 15)
Esperar más de un año en una casa ajena no debió haber sido nada sencillo para Santa Faustina, las pruebas que implica una situación así, pero la fe tiene que ser probada, porque solo así se fortalece, las limitaciones sobre todo de tiempo, al no poder disponer de todo el tiempo que quisiera para estar con el Señor y tener que atender a otras cosas, sería de lo más pesado para ella, pero como bien dice ella, Dios o le escatimaba su gracia,pues solo así se pueden vencer las dificultades, aún las tentaciones que se le presentarían a través de la misma señora que la ayudaba, sin embargo ella sigue firme. Y este corazón humano que tiene tanta necesidad de ser llenado pero que solo Uno lo puede satisfacer y colmar.
(Diario de Santa Faustina No. 13)
Es de llamar la atención el consejo sabio del Sacerdote, que en primera instancia sin conocerla ni haberla tratado antes la acoge, la escucha, le cree y le aconseja confiar mucho en el Señor que El lo arreglaría, un sacerdote sabio es en principio un hombre de oración, su consejo de que Dios lo arreglaría refleja el grado de confianza y unidad con el Señor, y además la ampara porque la envía con una persona que sabe que la acogerá y la apoyará mientras encuentra un convento. También dice que no le fué fácil entrar a un convento, tocó varias puertas donde le dijeron que no, y entonces pide ayuda al Señor, poco a poco Santa Faustina va aprendiendo a confiar las cosas pequeñas y grandes al Señor, su comunicación con el Señor se va perfeccionando, el Señor no se hace esperar y la guía hacia la puerta correcta.
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Cuando salió a mi encuentro la Madre Superiora, la actual Madre General Micaela, tras una breve conversación, me ordenó ir al Dueño de la casa y preguntarle si me recibía. En seguida comprendí que debía preguntar al Señor Jesús. Muy feliz fui a la capilla y pregunté a Jesús: Dueño de esta casa,¿me recibes? Una de las hermanas de esta casa me ha dicho que Te lo pregunte.
En seguida oí esta voz: "Te recibo, estás en Mi Corazón", Cuando regresé de la capilla, la Madre Superiora, primero me preguntó "Pues bien, ¿te ha recibido el Señor? Contesté que sí. "Si el Señor te ha recibido, yo también te recibo".
(Diario de Santa Faustina No. 14)
El Señor va disponiendo todo, guía los pasos de Santa Faustina hacia ese convento, también dispone el corazón de la Madre Superiora para hacer las preguntas y para probar a Santa Faustina, pues al pedirle que vaya al Dueño de la Casa, cualquiera otra hubiera preguntado quién es o donde se encuentra, ella sin embargo sabe a que se refiere la pregunta y se dirige al lugar indicado, claro que no quita que quizás haya preguntado donde se encuentra la Capilla, y después la respuesta era de esperarse . La humildad de Santa Faustina queda de manifiesto a todas luces.
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Tal fue mi ingreso, Sin embargo, por varias razones, más de un año tuve que estar en el mundo, en casa de esta piadosa señora, pero no volví ya a mi casa.
En aquella época tuve que luchar contra muchas dificultades, sin embargo Dios no me escatimaba su gracia. Mi añoranza de Dios se hacía cada vez más grande. Esta señora. aunque muy piadosa, no comprendía la felicidad que da la vida consagrada y en su bondad, empezó a proyectarme otros planes de vida, pero yo sentía que tenía un corazón tan grande que nada podía llenarlo.
(Diario de Santa Faustina No. 15)
Esperar más de un año en una casa ajena no debió haber sido nada sencillo para Santa Faustina, las pruebas que implica una situación así, pero la fe tiene que ser probada, porque solo así se fortalece, las limitaciones sobre todo de tiempo, al no poder disponer de todo el tiempo que quisiera para estar con el Señor y tener que atender a otras cosas, sería de lo más pesado para ella, pero como bien dice ella, Dios o le escatimaba su gracia,pues solo así se pueden vencer las dificultades, aún las tentaciones que se le presentarían a través de la misma señora que la ayudaba, sin embargo ella sigue firme. Y este corazón humano que tiene tanta necesidad de ser llenado pero que solo Uno lo puede satisfacer y colmar.
lunes, 1 de diciembre de 2014
DIOS HABLA EN LA ORACIÓN
Entonces oí esas palabras: Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás a un convento. Me levanté de la oración, fui a casa y solucioné las cosas necesarias. Como pude le confesé a mi hermana lo que había ocurrido en mi alma, le dije que me despidiera de mis padres, y con solo un vestido sin nada más, llegué a Varsovia.
(Diario de Santa Faustina No. 10)
Como recordamos en el capítulo anterior Santa Faustina le pide al Señor que le haga conocer lo que debería hacer en adelante.
Ella entonces escucha al Señor que le manda que vaya inmediatamente a Varsovia y que allí entrará en un convento, como vemos nuestro Señor nos habla de muchas formas, pero de forma privilegiada nos habla en el silencio de la oración, pues es ahí donde nos habla al corazón. También vemos que el Señor le manda, no le sugiere, o le toma consentimiento, no, le manda adonde debe ir, y ella a su vez atiende como El se lo indica Inmediatamente, le cuenta a su hermana, Dios en su sabiduría infinita permite este encuentro con su hermana para que así la familia no se preocupe y se va tan solo con lo que lleva puesto, segura de quien le manda, sabe que está en sus manos y que El la proveerá de todo lo que necesite.
-.-.-.-.-.-.-.-
Cuando bajé del tren y vi que cada uno se fue por su camino, me entró miedo: ¿Qué hacer? ¿Adonde dirigirme si no conocía a nadie? Y dije a la Madre de Dios: María dirígeme, guíame. Inmediatamente oí en el alma estas palabras: que saliera de la ciudad a una aldea donde pasaría una noche tranquila. Así lo hice y encontré todo tal y como la Madre de Dios me había dicho.
(Diario de Santa Faustina No. 11)
Santa Faustina en su humanidad siente miedo, miedo de no saber que hacer, de no saber adonde ir, de no conocer a nadie en ese lugar, pero la gracia de Dios le hace invocar a Su Madre, y nos dice que inmediatamente, la solicitud de la Madre ante la llamada de su hija, y le hace saber adonde debe dirigirse para pasar no solo la noche, sino dice, una noche tranquila. Qué maravilla!, y lo confirma cuando dice que lo encontró todo tal como se lo había dicho la Madre de Dios.
-.-.-.-.-.-
Al día siguiente, a primera hora regresé a la ciudad y entré en la primera iglesia que encontré y empecé a rezar para que siguiera revelándose en mí la voluntad de Dios. Las Santas Misas seguían una tras otra. Durante una oí estas palabras: Ve a hablar con este sacerdote y dile todo, y él te dirá lo que debes hacer en adelante. Terminada la Santa Misa fui a la sacristía y conté todo lo que había ocurrido en mi alma y pedí que me indicara en qué convento debía estar.
(Diario de Santa Faustina No. 12)
Después de pasar la noche, como le había indicado la Madre de Dios, dice que a primera hora va a la primera iglesia que encuentra, recordemos que Dios está en todos lados sí, pero habita de manera especial en el templo, y dice que no escucha no una o dos misas, sino que estuvo en varias misas, y en una de esas escucha nuevamente la voz del Señor. Cuántas veces nosotros entramos al templo a misa y ya queremos que se termine porque el padre ya se tardó, Santa Faustina busca algo, y está resuelta a no marcharse hasta lograr lo que desea así tuviera que esperar el tiempo que fuera necesario. Nuestro Señor le dice que vaya a hablar con ese sacerdote y le cuente todo, ella no lo duda, cualquiera tal vez podría pensar y como voy a contar estas cosas a un sacerdote que ni me conoce, pensará sin duda que estoy loca, pero ella no, ella sabe que si Jesús le ha dicho que fuera con ese sacerdote, también movería su corazón para acogerla y ayudarla, tal como sucedió.
En este capítulo podemos aprender la obediencia, la confianza, la docilidad de corazón y la solicitud de Santa Faustina.
(Diario de Santa Faustina No. 10)
Como recordamos en el capítulo anterior Santa Faustina le pide al Señor que le haga conocer lo que debería hacer en adelante.
Ella entonces escucha al Señor que le manda que vaya inmediatamente a Varsovia y que allí entrará en un convento, como vemos nuestro Señor nos habla de muchas formas, pero de forma privilegiada nos habla en el silencio de la oración, pues es ahí donde nos habla al corazón. También vemos que el Señor le manda, no le sugiere, o le toma consentimiento, no, le manda adonde debe ir, y ella a su vez atiende como El se lo indica Inmediatamente, le cuenta a su hermana, Dios en su sabiduría infinita permite este encuentro con su hermana para que así la familia no se preocupe y se va tan solo con lo que lleva puesto, segura de quien le manda, sabe que está en sus manos y que El la proveerá de todo lo que necesite.
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Cuando bajé del tren y vi que cada uno se fue por su camino, me entró miedo: ¿Qué hacer? ¿Adonde dirigirme si no conocía a nadie? Y dije a la Madre de Dios: María dirígeme, guíame. Inmediatamente oí en el alma estas palabras: que saliera de la ciudad a una aldea donde pasaría una noche tranquila. Así lo hice y encontré todo tal y como la Madre de Dios me había dicho.
(Diario de Santa Faustina No. 11)
Santa Faustina en su humanidad siente miedo, miedo de no saber que hacer, de no saber adonde ir, de no conocer a nadie en ese lugar, pero la gracia de Dios le hace invocar a Su Madre, y nos dice que inmediatamente, la solicitud de la Madre ante la llamada de su hija, y le hace saber adonde debe dirigirse para pasar no solo la noche, sino dice, una noche tranquila. Qué maravilla!, y lo confirma cuando dice que lo encontró todo tal como se lo había dicho la Madre de Dios.
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Al día siguiente, a primera hora regresé a la ciudad y entré en la primera iglesia que encontré y empecé a rezar para que siguiera revelándose en mí la voluntad de Dios. Las Santas Misas seguían una tras otra. Durante una oí estas palabras: Ve a hablar con este sacerdote y dile todo, y él te dirá lo que debes hacer en adelante. Terminada la Santa Misa fui a la sacristía y conté todo lo que había ocurrido en mi alma y pedí que me indicara en qué convento debía estar.
(Diario de Santa Faustina No. 12)
Después de pasar la noche, como le había indicado la Madre de Dios, dice que a primera hora va a la primera iglesia que encuentra, recordemos que Dios está en todos lados sí, pero habita de manera especial en el templo, y dice que no escucha no una o dos misas, sino que estuvo en varias misas, y en una de esas escucha nuevamente la voz del Señor. Cuántas veces nosotros entramos al templo a misa y ya queremos que se termine porque el padre ya se tardó, Santa Faustina busca algo, y está resuelta a no marcharse hasta lograr lo que desea así tuviera que esperar el tiempo que fuera necesario. Nuestro Señor le dice que vaya a hablar con ese sacerdote y le cuente todo, ella no lo duda, cualquiera tal vez podría pensar y como voy a contar estas cosas a un sacerdote que ni me conoce, pensará sin duda que estoy loca, pero ella no, ella sabe que si Jesús le ha dicho que fuera con ese sacerdote, también movería su corazón para acogerla y ayudarla, tal como sucedió.
En este capítulo podemos aprender la obediencia, la confianza, la docilidad de corazón y la solicitud de Santa Faustina.
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